¿A qué intereses políticos sigue sirviendo Mons. Mata y los Obispos Católicos en Nicaragua?

A nivel Centroamericano son bien conocidas las agresivas e insensatas declaraciones políticas de los obispos Baéz, Alvarez, Solórzano y Mata. Pero hay más; en momentos en que arreciaba un intenso temporal de lluvias que azotó a toda Nicaragua durante más de tres días, vuelve a la carga el Obispo de la Orden Salesiana; Abelardo Mata, y en vez de compadecerse con el pueblo sufriente en momentos de resistencia a la fuerte adversidad climática, señaló a la prensa, con un aire de indolencia, este hijo de Don Bosco: “No hay futuro para NicaraguaPor eso insistimos en el Diálogo para hallar una salida pacífica a la crisis social que vivimos”.

Muchos dirigentes religiosos  no solo católicos, líderes sociales, corresponsales extranjeros y no pocos periodistas especializados acreditados en Roma, con desconcierto se preguntan: ¿Hasta dónde piensan llegar estas jerarquías católicas en su afán obsesivo de ser más fieles a un poder político ideologizado,  que a la misión pastoral evangelizadora para cual fueron integrados al Colegio Episcopal?

Ya lo hemos dicho en estos “Análisis de Coyuntura Político-Eclesial / Nicaragua”, como por  ejemplo en  el de principios del mes de agosto:  “Felizmente, hay un nuevo escenario político en Nicaragua, aunque se mantenga la fuerte presión forzada e indebida de algunos Organismos Internacionales como la OEA y el espíritu confrontacional de la mayoría de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), en particular la posición ideologizada e intransigente de cuatro obispos comprometidos no con la paz, sino con la añoranza maquiavélica del caos social. Estos eclesiásticos olvidan algo elemental; que el ámbito de Dios es el ámbito de la historia de un pueblo que se manifiesta genuinamente en los encuentros fraternos, sencillos y no en las confrontaciones o elucubraciones personales, abusando de sus investiduras en desmedro de los más sencillos”.

Pero estos Pastores que, hasta ahora,  no piden perdón por haber colaborado con los intentos de Golpe y que, por esa deleznable actitud cómplice ya se les percibe en variados ambientes eclesiales y ciudadanos como clérigos con poco olor a oveja, cegados por la intransigencia y la unilateridad en materias discutibles, además, a priori, desconocen lo que el Papa Francisco dijo a los obispos Latinoamericanos sobre estas materias temporales en el Palacio Cardenalicio de Bogotá: Ustedes no son políticos son pastores (7/9/2017). También, es notorio con qué facilidad los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), omiten o no consideran  importantes reflexiones y líneas de acción que semanalmente nos  entrega urbi et orbi el Santo Padre desde el Vaticano.

Las expresiones poco sanctas del Obispo Mata, como ya lo señalamos,  nos parece que son producto de la desesperación al ver que, efectivamente, la ciudadanía Nicaragüense constata de todas las formas que el país recupera la normalidad, vuelve la tranquilidad a las calles, se normalizan las clases en las Universidades, de a poco retornan los turistas y ya sin temor a los violentistas autoconvocados para sembrar del caos. Miles de mujeres, trabajadores y jóvenes gritan por un “nunca más” a los Tranques de la muerte. Esta realidad, sumada al hecho objetivo de que casi no hay “analistas” ni “asesores” de la CEN, en las sombras, que rechacen la tesis de una “total ausencia de proyecto político serio y sequía de líderes sociales creíbles” al interior de la mal llamada Alianza Cívica, más conocida en ambientes populares de Nicaragua como la “Alianza de la Muerte”.

Entonces, si el episcopus es el encargado responsable de la Iglesia y su primera acción es servir con sencillez, buen criterio y humildad  a toda la Grey confiada, no se entiende porqué estos jerarcas religiosos no cumplen con generosa sinceridad su labor esencial y dejan a los líderes laicos y laicas que vayan resolviendo los impasses políticos, normales, que tiene toda sociedad civil que se desarrolla en el ámbito de la esfera política. Les haría bien a los obispos de la CEN discernir la voz del Concilio Vaticano II cuando se refiere a la contingencia: “La Iglesia, que por razón de su misión y de su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad política ni está ligada a sistema político alguno” (Gaudium et spes, 76).

Lo que un episcopus no debe realizar ni promover bajo ningún concepto es dividir al pueblo de Dios, pero a la luz de lo que hacen y dicen estos religiosos es precisamente eso: Dividir y producir escándalo en medio del pueblo creyente con sus desgastadas y ofensivas  diatribas políticas que intentan imponer a la feligresía desde sus prédicas. Esas acciones sin sentido y sin futuro en una Nicaragua que ha sufrido la violencia, es rechazada por una mayoría ciudadanía que  clama día a día por la Paz.

“El que no sirve a Dios en donde se encuentra,

no servirá a Dios en ninguna otra parte”.

 Comité Ecuménico Latinoamericano por la Paz en Nicaragua

 

 

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