Los obstáculos para la Paz en Nicaragua

Porque Dios no quiere la anarquía, sino la paz” (1 Corintios 14, 33).

Felizmente, hay un nuevo escenario político en Nicaragua, aunque se
mantenga la fuerte presión forzada e indebida de algunos Organismos
Internacionales como la OEA y el espíritu confrontacional de la mayoría de
la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), en particular la posición
ideologizada e intransigente de tres obispos comprometidos no con la paz,
sino con la añoranza maquiavélica del caos social. Estos eclesiásticos
olvidan algo elemental; que el ámbito de Dios es el ámbito de la historia de
un pueblo que se manifiesta genuinamente en los encuentros fraternos,
sencillos y no en las confrontaciones o elucubraciones personales,
abusando de sus investiduras en desmedro de los más sencillos.

Ya lo habíamos dicho con claridad en una crónica anterior y de gran
impacto en Nicaragua, Latinoamérica y Roma: “Entonces, cuando don
Silvio Baéz, entra en el juego diario, rutinario y burocrático de la política
partidista y que esta acción es dirigida a conspirar en contra de la autoridad
gubernamental legítimamente constituida, su Misión central se desdibuja,
pierde fuerza la necesaria profecía cristiana y sus planteamientos de claro
signo de baja política le restan credibilidad, no solo a su investidura
obispal, sino que salpica de mala forma a toda la institución eclesiástica
que puede ser acusada de falsificación de la autoridad”.

Pero, ni aun en una tradicional Fiesta religiosa en que el pueblo creyente le
reza a Santo Domingo de Guzmán, Patrono de Managua y que cada 1 de
agosto se le traslada desde el Santuario Las Sierritas hasta una Iglesia en
el sector norte de la Capital por 10 días, el obispo Silvio Báez deja de
lanzar sus diatribas políticas cargadas de un ideologismo extremo, como
esta que difundió por las redes ese mismo día: “No es capaz de gobernar
quien en lugar de dialogar con el pueblo, lo manipula o lo ignora y, cuando
ambas cosas son insuficientes, criminaliza a la gente y trata de silenciarla a
toda costa”. ¿Qué significa esta diatriba obispal?

La desesperación del Obispos Báez y su camarilla en las sombras
Es cierto que este obispo que ostenta el cargo de Auxiliar en la
Arquidiócesis de Managua, ha tejido una red de contactos en toda la zona
eclesiástica Centroamericana, también que cuenta, todavía, con algunos
contactos en la Curia romana y que es la voz que se impone al interior de
la CEN. Pero, también hemos de decir con claridad que, don Silvio,
sumergido en su obsesión opositora fuera de control, está dañando
seriamente la credibilidad y la labor Misionera de la Iglesia Católica en
Nicaragua, este dato no menor y grave está siendo monitoreado con sumo
cuidado e interés por la propia Santa Sede que nunca subestima los
esfuerzos de diálogo y de sana política para alcanzar los necesarios
espacios de entendimientos y acuerdos para la paz y la democracia.

Hay un reconocimiento tácito, observando con seriedad y objetividad a lo
que ocurre en Nicaragua en estas semanas posteriores a la gran
manifestación Sandinista del 19 de julio en la Plaza San Juan Pablo de
Managua, de que el país retoma lentamente su normal desarrollo, quizás
con cierta lentitud todo lo que tiene que ver con el flujo de turistas que tenía
el país antes del mes de abril, pero hasta la prensa internacional empieza a
reconocer este hecho de normalización y fin al terrorismo. Encuestas serias
dan cuenta de un clamor ciudadano que pide Paz para trabajar, estudiar y
vivir, la gente trabajadora, los jóvenes ya no quieren más tranques, no más
violencia ni manifestaciones que propician hechos delictuales y de
provocación encubierta a la autoridad.

Sin embargo, los actores principales de esta alianza espuria y temeraria,
construida y sostenida por algunos sectores del alto empresariado y una
mayoría de obispos encabezados por los prelados Baéz, Álvarez y Mata,
no quieren asumir su derrota política, más bien, persisten porfiadamente en
su campaña sistemática de desacreditar prejuiciadamente todo lo que
tenga que ver con planteamientos del Gobierno, tendientes precisamente,
a buscar consensos para buscar la paz, el entendimiento y la reconciliación
nacional, anhelos muy sentidos por una mayoría ciudadana que rechaza
todo tipo de métodos confrontacionales y que inevitablemente conducen a
la reproducción de la violencia.

Recientes hechos que afectan al diálogo y la paz.
-Durante casi una semana los medios afines al fracasado intento de golpe
y los líderes de la oposición, denunciaron que el Estado le quitaba el 6% de
ayuda institucional directa a la Universidad a cargo de la Compañía de
Jesús en Managua (UCA), sin embargo, cuando la autoridad
gubernamental declaró oficialmente que dicha ayuda estatal a las
Universidades sí incluía a la UCA, tanto los obispos como autoridades de
ese recinto de altos estudios no desmintieron lo que seguían pregonando
con manifiesta mala fe en las redes sociales: “Que la UCA cerraba por falta
de la ayuda estatal…”. Guardaron silencio por varios días y no han
explicado con claridad y veracidad por qué ese recinto Universitario no
normaliza sus clases. La pregunta es; ¿qué ocurre en verdad al interior de
la UCA, en qué se están ocupando día a día sus instalaciones? No hay
respuesta!

-Hay inquietud entre los operadores políticos y religiosos que en abril
anunciaron al mundo que venía un cambio de Gobierno en Nicaragua. Para
alcanzar esos insanos motivos no trepidaron en cometer todo tipo de actos
reñidos con la ética, la ley y las buenas costumbres democráticas.
Tampoco se detuvieron ante la violencia criminal de los agitadores
profesionales, las bandas criminales y los mercenarios que llegaron al país
a sembrar violencia, sabotajes, caos y muerte. Ahora, estos mismos
sectores usan y abusan de las Comisiones de Organismos Internacionales
que el Gobierno ha acogido con seriedad y respeto a su trabajo de
investigar y monitorear el trabajo referido al respeto de los derechos
humanos.

Los obispos, desgraciadamente, se niegan a rectificar sus errores políticos
que están a la vista de quien los quiera ver. Al contrario, basta escuchar las
homilías y comentarios en las redes sociales para comprobar que no están
al servicio de todo el pueblo de Nicaragua, sino participando de un plan
que no se agota en las meras protestas ni en las denuncias de todo tipo,
más bien, están en un callejón sin salida, jugando con el sentir Cristiano de
toda una grey creyente y que esperaría una actitud más ecuánime y más
democrática de sus pastores. Esta situación anómala no es eterna y es de
esperar que la Santa Sede pronto tome cartas en este delicado tema que
pone -como ya lo hemos advertido- en riesgo la credibilidad y la misión
evangelizadora de la Iglesia Católica en Nicaragua.

Visita del Capellán del Ejército de USA; Monseñor Tymothy Broglio

Llegó a Managua este alto representante de la Iglesia y Fuerzas Armadas
de los Estados Unidos y miembro de la Orden Militar Constantina de San
Jorge, nada menos que invitado por la Conferencia Episcopal de
Nicaragua… Nos llegan diversas opiniones sobre esta extraña e inoportuna
visita. Extraña, por decir lo menos, porque se realiza en momentos de
fuerte tensión entre esta Conferencia Episcopal y el Gobierno, e inoportuna
porque todavía está fresca en la memoria del pueblo Nicaragüense la
criminal intervención del Pentágono en todo el proceso revolucionario que
llevó al poder al movimiento Sandinista y, posteriormente, de nuevo operó
esta instancia norteamericana, asistiendo a la Contra revolución que dejó
miles de muertos esparcidos por toda Nicaragua. Además, este Arzobispo
militar norteamericano, en su momento, tuvo una activa cercanía con la
otrora Secretaria de Estado, Condoolezza Rice, de triste memoria y fue jefe
de gabinete del Cardenal Angelo Sodano cuando este ejerció como
Secretario de Estado Vaticano (1990-2001). ¿A qué viene Monseñor a
Nicaragua? No hay claridad!

¿Qué señal quiere entregar la CEN con esta inusual visita Castrense?

No se sabe, pero seguro que tendrán una respuesta los obispos Baéz, Álvarez
y Mata, expertos en prédicas ideologizadas y conocidos por otra
lamentable característica, cual es lanzar la piedra y luego esconder la
mano. Ante estos delicados hechos non sancta, nos asiste la plena
convicción de que ya en Roma están al tanto de estas andanzas
episcopales y otras. Ya no será tan fácil embaucar, conspirar y utilizar las
simbologías del Evangelio de Jesús para maniobras y actividades que
están muy distantes del amor al prójimo, la predicación de la misericordia,
la lucha por el Bien Común y la Justicia Social para todas y todos en esta
bendecida tierra.

Comité Ecuménico Latinoamericano por la Paz en Nicaragua

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